Mujer desde el cromosoma




Mujer, la que gesta en sus entrañas el latido, la que sangra en ciertas lunas y pare nuestros destinos.

La que carga la vida en sus huesos pélvicos, la que ha luchado gritando y callando cuando fue necesario.

No es pronombre ni verbo, disfraz ni juego de roles.

Es cuerpo, es alma y esencia.
Es sangre, y son sus dones.
No basta decirlo, no basta pensarlo.
Ser mujer es nacerlo, es sentirlo, es amarla así.

No es mujer quien juega con faldas y Barbies,
ni quien toma su nombre para hacerlo ruin.
No es solo un concepto que algunos hombres arrebatan, ni un traje de feria que cualquiera adapta.

Llevan en sí el linaje de madres y abuelas,
las que tejieron con sus manos los derechos y leyes que las protegen.

No es solo el dolor del parto y las trasnochadas en la cuna, es lucha en la tierra, en el campo,
y es fuego en la luna.

Marchan hoy por ellas, pero ¿por quién claman?

¿Por quienes nacieron mujeres,
o por quienes juegan a ser su reflejo,
tomando su nombre y borrando sus auténticos logros?

Que en este día hablen los vientres, que hablen sus manos.
Que hablen las madres, las hijas.
Que hable la historia que nadie corrige ni modifica.

Mujer, desde la cuna, es voz y fuerza,
no un eco vacío que el viento dispersa.